La AORUS GeForce RTX 5090 Infinity de Gigabyte ya está disponible: el diseño de PCB separada que cambia cómo se refrigera una GPU de gama alta
por Manuel NaranjoLa AORUS GeForce RTX 5090 Infinity de Gigabyte, presentada por primera vez en el CES 2026 en enero, ha pasado de ser un prototipo de feria a estar disponible para su compra. La tarjeta representa uno de los enfoques más distintos en el mercado de las RTX 5090 personalizadas, apostando por un diseño con PCB separada y un sistema de refrigeración de flujo doble en lugar de seguir la tendencia de añadir más capas de metal y ventiladores cada vez más grandes.
La Infinity llega en un momento en el que las RTX 5090 de referencia de NVIDIA ya llevan varios meses en el mercado y la competencia entre los modelos personalizados de los grandes fabricantes se ha intensificado. Gigabyte sale al paso con una propuesta que se diferencia claramente tanto en diseño como en planteamiento técnico.
La apuesta por el PCB separado
El elemento central de la AORUS GeForce RTX 5090 Infinity es su diseño de PCB separada, una solución de ingeniería que NVIDIA introdujo en su propia Founders Edition de la RTX 5090 y que hasta ahora muy pocos fabricantes de terceros habían replicado en sus modelos personalizados. En lugar de colocar la placa base completa de un extremo al otro de la tarjeta, la Infinity sitúa el PCB con la GPU, la memoria y el VRM en una posición central y despejada, dejando espacio a ambos lados para que el aire fluya a través de la tarjeta sin obstáculos.
Este diseño da lugar al sistema de refrigeración WINDFORCE HYPERBURST, que Gigabyte describe como su solución de mayor rendimiento térmico hasta la fecha. Funciona mediante lo que la compañía denomina Double Flow Through: dos ventiladores principales de tipo Hawk, situados en los extremos de la tarjeta, empujan el aire a través del disipador y lo expulsan por los recortes del backplate en ambos sentidos. El resultado es un flujo de aire continuo y sin turbulencias que recorre la tarjeta de extremo a extremo.
En el centro del conjunto se esconde un tercer ventilador, bautizado como Overdrive Fan. Este componente permanece inactivo durante el funcionamiento normal, pero entra en acción de forma automática cuando la carga de trabajo se intensifica, ya sea en partidas con trazado de rayos exigentes, en sesiones de generación de imágenes con IA o en benchmarks de rendimiento máximo. Su función es proporcionar un caudal de aire adicional en el punto de mayor temperatura del conjunto, justo donde se concentra el calor generado por el chip GB202 de arquitectura Blackwell.

Un diseño compacto para una GPU de gama alta
Uno de los aspectos más llamativos de la Infinity es que, a pesar de incorporar un sistema de refrigeración tan elaborado, mantiene unas dimensiones relativamente contenidas para lo que es habitual en este segmento. La tarjeta mide 33 centímetros de largo y 14,5 centímetros de alto, unas medidas que la hacen compatible con una gama considerablemente más amplia de cajas de ordenador que los modelos masivos que dominan el mercado de las RTX 5090 personalizadas.
Eso no significa que sea pequeña: sigue siendo una tarjeta de alto voltaje con 32 GB de memoria GDDR7 en un bus de 512 bits, 31.760 núcleos CUDA y conectividad PCIe 5.0. Sin embargo, la arquitectura de PCB separada permite que toda esa potencia quepa en un formato más manejable sin sacrificar el caudal de refrigeración.
En cuanto al aspecto estético, la Infinity se apoya en un shroud metálico de fundición circular que le da una silueta inconfundible, completada por la iluminación RGB Halo característica de la línea AORUS. Es un diseño polarizador, que se aleja completamente de la tendencia de las placas rectangulares con múltiples ventiladores en línea que domina el segmento.
Especificaciones y extras
La tarjeta incluye tubos de calor superconductores, pasta térmica compuesta con metal y una cámara de vapor de contacto directo para gestionar la temperatura del chip. Incorpora doble BIOS con dos perfiles diferenciados, uno orientado al rendimiento máximo y otro al funcionamiento silencioso, lo que permite adaptar el comportamiento de la refrigeración según las necesidades de cada uso.
La conectividad incluye varios puertos de vídeo y la tarjeta está cubierta por una garantía de cuatro años, siempre que el registro se haga en línea, un punto a tener en cuenta antes de la compra.
La arquitectura Blackwell bajo el capó trae consigo DLSS 4 con capacidad de Multi Frame Generation, soporte para NVIDIA Studio y todo el ecosistema de herramientas de IA que NVIDIA ha integrado en la plataforma RTX 50. A nivel de rendimiento en juegos en 4K, la RTX 5090 sigue siendo la tarjeta de consumo más potente del mercado, y la Infinity no cambia eso, sino que ofrece una forma diferente de alojarlo en un sistema.
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